En nuestras escuelas y por nuestra prensa se cultivan el chauvinismo, el militarismo, el dogmatismo, el conformismo y la ignorancia. El poder arbitrario del gobierno es limitado hasta un extremo que carece de ejemplo en la historia. La libertad de prensa, la de opinión y de asociación han sido exterminadas tan completamente como lo estaban antes de la proclamación de los Derechos del Hombre. Hemos organizado un gigantesco aparato policiaco, con delatores a quienes se considera como una institución nacional, y con el mas refinado sistema científico de tortura física y metal. Azotamos a las sufridas masas del país hacia la futura felicidad teórica que solamente nosotros somos capaces de avizorar. Pero las energías de esta generación están agotadas; se gastaron en la Revolución; además han sido sangradas copiosamente, y solo queda una masa quejumbrosa, estúpida, apática, de carne dispuesta al sacrificio. Estos son los resultados de nuestra autosuficiencia. Tu llamas a todo esto moralidad de vivisección. A mi algunas veces me parece como si los vivisectores hubiesen desarrollado a la víctima dejándola en pie con los tejidos, músculos y nervios al descubierto...
Frase de N.S Rubashov, personaje de Arthur Koestler en uno de sus libros: "El cero y el infinito".
No hay comentarios:
Publicar un comentario